“Para comprenderse a sí mismo, el hombre necesita que otro lo comprenda. Para que otro lo comprenda, necesita comprender al otro” (P. Watzlawick)

viernes, 29 de marzo de 2013

Las Serpientes Nazarenas




¡Precaución viandantes! Un reciente peligro se oculta en las calles. 


En estas fechas, en las que la primavera se asoma a las ciudades inundándolas de vivos colores y aromas florales, los urbanitas de carácter laico y distraído, como es mi caso, corren el riesgo de verse atacados por una criatura de corta y sanguinaria vida que, con carácter voraz y despiadado, transita por nuestras plazas, calles y avenidas: "La Serpiente Nazarena".


Este depredador afecta al ecosistema urbano alterando la vida de todas sus especies, fundamentalmente la humana, que resulta ser su alimento preferido. 


Su ataque, caracterizado por un sibilino estrangulamiento, paraliza la movilidad de sus víctimas haciendo inservible cualquier intento de huída. 


Poseen características y tamaños muy dispares. Utilizando, en ocasiones, los vivos colores y sonidos estridentes para distraer a sus presas. No obstante, se han observado especímenes que, de igual modo, se valen de la oscuridad sorprendiendo a sus víctimas con silenciosos movimientos. 


Pueden actuar tanto en grupo, como en soledad, siendo, su ataque, igualmente efectivo. Y utilizan a las presas, ya capturadas, como elementos que obstaculizan y dificultan la huída de nuevos objetivos.


Aunque la lluvia parece afectarlas de forma negativa dificultando sus movimientos, puede ocurrir que, debido a su voracidad y al hambre que ésta genera, dicha circunstancia no impida definitivamente su instinto depredador y que, a través de una singular mutación de su piel, sea capaz de adaptarse a condiciones lluviosas para continuar su caza.


Como aspecto positivo y tranquilizador, cabe señalar que poseen una corta esperanza de vida que, en raras ocasiones, supera los quince días. Por este motivo, recomendamos máxima cautela y reclusión en sus domicilios como la mejor alternativa para evitar ser sorprendidos. De no ser así, eviten lugares céntricos y concurridos, o aquéllos que puedan estar próximos a catedrales, iglesias, santuarios, capillas, y demás espacios de carácter eclesiástico.

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